En un nuevo esfuerzo por reforzar las restricciones migratorias, un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos partió desde Texas con al menos 80 migrantes deportados hacia Guatemala, todos esposados de manos y pies. La aeronave, que despegó desde la base militar de Fort Bliss en El Paso, transportaba también a ocho menores de edad.
El vuelo, que normalmente tomaría unas cuatro horas, tuvo que seguir una ruta más larga, de aproximadamente siete horas, debido a que se le prohibió sobrevolar el espacio aéreo mexicano. Orlando Marrero, portavoz de la Patrulla Fronteriza, enfatizó que la política de deportaciones rápidas busca desalentar el cruce ilegal de la frontera.
Esta medida refuerza el creciente papel de las fuerzas armadas en la aplicación de restricciones migratorias, marcando un nuevo nivel en la estrategia de control fronterizo de Estados Unidos.