El estreno de Babygirl ha puesto a Harris Dickinson en el centro de la conversación en Hollywood. Su interpretación de Samuel, un becario carismático que se involucra en un romance con el personaje de Nicole Kidman, lo convirtió en un símbolo de deseo en redes sociales. Sin embargo, el actor británico de 28 años no se siente del todo cómodo con la atención que ha recibido.
“Aunque tengo vanidad como todos los demás, no quiero mezclar eso con mi autoestima”, confesó en una entrevista con The Hollywood Reporter. Aunque agradece el reconocimiento, admite que la constante conversación sobre su atractivo le resulta extraña.
Dickinson ha demostrado ser mucho más que una cara bonita, consolidando su carrera con papeles que desafían su imagen y buscan profundizar en su talento actoral. Mientras Hollywood lo posiciona como una de sus nuevas estrellas, él sigue enfocado en su crecimiento profesional, sin dejarse llevar por las etiquetas.