El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el regreso a una política más rígida hacia Cuba, revocando las medidas impulsadas por su antecesor, Joe Biden. Entre las decisiones más destacadas está la permanencia de la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo y la restricción de operaciones con empresas vinculadas al gobierno cubano.
El senador Marco Rubio justificó la postura de la Casa Blanca, señalando que el régimen cubano ha apoyado durante años actos de terrorismo internacional y que proporciona refugio a criminales mientras su población enfrenta carencias de alimentos y medicinas.
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó estas sanciones y acusó a Washington de utilizar la base en Guantánamo para oprimir a migrantes y violar derechos humanos. En un contexto de creciente tensión internacional, la administración Trump también ha manifestado su interés en reforzar su presencia en el Canal de Panamá, aunque el gobierno panameño descartó cualquier negociación sobre su control.